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Extractos naturales para la Menopausia 

TQA Verónica Ramírez Herrmann

Directora General de Dermovidelca

Al igual que todos los tejidos del cuerpo humano, la piel requiere de ciertas sustancias para el mantenimiento de sus estructuras y de su actividad metabólica. Por ejemplo, la constante producción y pérdida de células queratinizadas en la epidermis y el folículo piloso, exige el suministro de aminoácidos; y la secreción de las glándulas sebáceas requieren diversos componentes para la síntesis de lípidos.

El climaterio es una etapa de transición en el organismo femenino, que va del paso de la vida fértil, a la pérdida total de la función ovárica, o menopausia, periodo en el que ocurren cambios hormonales importantes, que conllevan a una serie de modificaciones en la piel. 

Aunque la terapia hormonal tiene efectos profilácticos y terapéuticos sobre los cambios cutáneos, la indicación de una terapéutica hormonal no debe basarse solo en necesidades estéticas. 

Debido al incremento en la expectativa de vida, las mujeres pasarán más de un tercio de su vida en condiciones posmenopáusicas, siendo fundamental conocer los cambios y las terapias orientadas a mejorar su calidad de vida.

Los cambios hormonales y funcionales que se inician en el climaterio son procesos fisiológicos en los que, para la gran mayoría de las mujeres, la reacción neurovegetativa a la involución ovárica es tan intensa que se convierte en múltiples síntomas patológicos que requerirán tratamiento. El proceso normal de la menopausia implica una falla ovárica primaria, como consecuencia de la depleción añosa de los folículos ováricos; esto provoca un hipoestrogenismo, con efectos perjudiciales en los efectores de estrógenos: esqueleto, sistema cardiovascular, aparato urogenital, mamas, sistema nervioso central y piel.

El primer hecho que anuncia la falla ovárica ante la menopausia es la alteración en el desarrollo folicular: una disminución en las concentraciones de inhibina, con la consecuente elevación de la hormona folículo estimulante (FSH). Durante la menstruación pueden existir irregularidades con acortamiento o alargamiento de los ciclos. En esta etapa, la fertilidad es poco eficiente, dado que la ovulación y el desarrollo endometrial también degeneran. Inicialmente, el estradiol y la hormona luteinizante (LH) se mantienen dentro de lo normal hasta un año antes de la menopausia. En esta etapa existe una pérdida acelerada de folículos, alcanzando velocidades de depleción folicular de dos a tres veces más que en una mujer joven. En los meses previos a la menopausia, la LH se eleva como respuesta a una disminución en los niveles de estradiol; esto se debe a una disminución de la producción ovárica de este estrógeno. Finalmente, se llega a una etapa de hipogonadismo hipergonadotrópico que produce el «evento final»: la menopausia, y con ella, el cese de la menstruación.

En Videlca® nos preocupamos por los tratamientos integrales: tenemos la propuesta de la crema de camote silvestre, cuya acción principal sucede en el sistema endocrino, nivelando la carencia de estrógenos y disminuyendo algunos efectos derivados de su falta o inestabilidad. La disminución de estrógenos activa una de las condiciones dermatológicas más frecuentes en mujeres mayores: la piel seca. La pérdida transepidérmica de agua varía durante el ciclo menstrual y disminuye con la edad. Se asocia con la aparición de síntomas. Los cambios en las endorfinas también afectan la producción de neurotransmisores, como el ácido aminobutírico y la serotonina. 

Todas estas alteraciones se han relacionado con la aparición de síntomas psicológicos en el climaterio.