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¿Qué es el Potencial de Hidrógeno?

Autora:

E.C.C. Minerva Dávila Santos

Directora de Lumine

Se define como: El logaritmo de la recíproca de las concentraciones de iones de hidrógeno.

Más conocido como pH —abreviatura de potencial de hidrógeno—, es un parámetro que nos indica la concentración de iones de hidrógeno (H+) que existen en una solución acuosa.

En 1909, el bioquímico danés S. P. L. Sørensen introdujo una forma más cómoda de expresar las concentraciones de iones de hidrógeno (H+) y oxidrilo (OH-); desde entonces, se les dio el nombre de escala de pH.

En otras palabras, pH es una medida de acidez o alcalinidad de una sustancia en solución acuosa.

Se toma como rango de medición del 1 al 14, dejando en el medio el 7 como valor neutro.

Cuanto más bajo sea el valor del pH, la solución será más ácida; ejemplo: un pH de 4.4 indica una solución más ácida que un pH de 4.5

Cuanto más alto sea el valor del pH, la solución será más alcalina; ejemplo: un pH de 10.7 indica una solución más alcalina que un pH de 10.6

El pH de la superficie de la piel es muy cercano o mayor al de la queratina: 5.5, 4.1. Así que el pH de una piel eudérmica y sana será de 5.5, el cual podrá variar debido a alguna enfermedad o por un exceso de álcalis sobre la piel.

Veamos por qué es tan importante que conozcamos más sobre el pH de la piel.

La piel es nuestra principal barrera de defensa contra el medioambiente e infecciones; en la superficie de la piel se encuentra el manto hidrolipídico o manto ácido: emulsión que genera la piel a base de sudor y sebo —agua y lípidos—, mismos que se producen en las glándulas sudoríparas y sebáceas; como su nombre lo indica, esta película protectora debe tener un pH ácido para cumplir dicha función y que, por lo regular, se mantiene cercano al 5.5

Nuestro objetivo principal como cosmetólogas —y que sería de los objetivos más importantes— es el de poder acercar el pH de todas las pieles que tratamos al pH 5.5, que es el que corresponde al pH de una piel normal. Sin embargo, la realidad es que no podemos medir el pH de nuestros clientes al realizarles un facial; y si bien no les haremos una biopsia para conocer qué pH tiene su piel, al momento de ingresar a nuestro espacio y habiendo realizado el diagnóstico y su ficha clínica, la manera en la que podremos lograr dicho objetivo será conociendo el pH de los productos que iremos aplicando durante su tratamiento; esto nos ayudará enormemente, tomando en cuenta que podemos encontrar en el mercado, desde limpiadores con un pH ácido como alcalino y saber que, tanto pH ácido como alcalino, pueden deshidratar o alterar el equilibrio de la piel.

A que nos referimos con esto:

Al limpiar la piel con un tensioactivo, por muy suave que fuese, el resultado será que la piel quedará desprotegida, ya que removerá impurezas, pero también el manto ácido, nuestra función barrera se alterará y será propensa a captar bacterias. De la misma manera que si aplicamos un exfoliante, más específicamente químico (llámese AHAs) o algún tipo de ácido o producto con pH más ácido que el de la piel, corremos el riesgo de sensibilizar, deshidratar y alterar su equilibrio. Para ser más claros, si el pH aumenta se vuelve alcalino, alterando su equilibrio, y las enzimas cutáneas pierden su actividad, lo que traerá como consecuencia una piel seca, pues pierde humedad y no puede formar los lípidos que
necesita. Así como si el pH baja y se acidifica demasiado, además de la inflamación y enrojecimiento de la piel, podríamos adelgazar de más el epitelio, como lo hacen los peelings, por ejemplo. La diferencia es
hacerlo como alternativa, en algunos casos donde la piel fuera candidata, y no que por un error, al hacer un uso incorrecto de los productos y sin considerar su pH, la alteráramos, pudiendo llegar a lastimarla.

Absolutamente todo lo que tenga contacto con la piel afectará de manera positiva o negativa el equilibrio de su pH, tanto factores externos como los cosméticos, la contaminación, el agua, el medio ambiente, el humo del cigarro, etc., así como factores internos, ya sean hormonales, enfermedades, alimentación, y, en ambos casos, solo por mencionar algunos.

Los productos cosméticos no están formulados con el mismo pH ni para el rostro ni para el resto de las zonas de piel del cuerpo, por lo que es importante saber que el pH cambiará dependiendo de la zona de la piel.

Por esto y mucho más, es necesario ahondar en este tema; en el siguiente artículo, hablaremos sobre el manto ácido, su función, cómo está compuesto, por qué el pH del agua tiene un valor neutro y por qué debe de importarnos, en resumen, más información acerca de la trascendencia que tiene el pH en el cuidado de la piel.